En plena Rioja Alta, en la Villa de Casalarreina y a orillas del río Oja, entre las poblaciones de Haro y Santo domingo de La Calzada. Muy bien comunicada tanto por la carretera nacional 232 y la autopista A-68. A tan sólo 35 km. de la estación de esquí y montaña de Valdezcaray y a 25 del Monasterio de San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad. El restaurante se encuentra al norte de la Villa y dispone de aparcamiento particular.
En esta tierra pródiga en buenos caldos donde el comer también es un arte, presentamos un lugar donde el maridaje entre la cultura del vino y la gastronomía, se hacen realidad en este edificio del s. XVII, cuya construcción original fue destinada a bodega. Cuidadosamente restaurado, tiene en su decoración desde motivos góticos a útiles y elementos de gran tradición y arraigo cultural. Desde Mayo de 1998 es un acogedor restaurante.
Esmerada carta de autor de estilo muy personal a caballo entre las nuevas tendencias culinarias y la cocina tradicional, intenta equilibrar la buena presentación con un mejor sabor, consiguiendo como resultado una excelente armonía entre ambos.
Su bodega, preciado tesoro, no traiciona el origen del edificio, los caldos más representativos de Rioja esperan, al abrigo de la tierra, el agrado de los paladares más rigurosos.
Servicios añadidos:
Un recibidor y un extenso salón diáfano en la planta superior que invita a la grata conversación, ofrecen junto a sus amplios comedores un lugar excepcional para la recepción de comensales en grandes grupos, celebraciones de índole familiar y de empresa.
Entorno:
Viñedos, casas solariegas, escudos blasonados... una pequeña villa que invoca un pasado cuya historia enlaza con otras poblaciones riojanas, donde se fundaron diversos monasterios y cenobios, como el de Sta. María de la Piedad de Casalarreina (s. XVI). Aquella búsqueda de paz en otros tiempos, podemos encontrarla aún hoy entre los diversos monumentos dignos de ser visitados. La entrada al restaurante La Cueva de Doña Isabela evoca igualmente un parecido sentimiento de evasión. Una cuidada decoración en un espacio cálido y afable, distribuido en dos plantas en cuyos muros no parece transcurrir el tiempo, es el marco idóneo para disfrutar del placer culinario, algo más terrenal, pero... no menos trascendental.